«El embargo», Gabriel y Galán

«El embargo» Gabriel y Galán –

Salmantino, hijo de labradores, maestro de escuela y agricultor él mismo, Gabriel y Galán aborrecía la ciudad (a Madrid la calificaba

como “modernópolis), y pasó buena parte de su corta vida en Extremadura. Entre su obra poética llaman la atención los poemas escritos en la lengua vernácula de Extremadura, el “altoextremeño”, rebautizado a principios del siglo pasado como “Estremeñus o más tarde como Castúo”. En este poema cuenta una escena de un embargo en el medio rural. Me pareció oportuno recordarlo hoy, cuando en los juzgados se resuelven cientos de embargos diarios por impago de hipotecas.

Señol jues, pasi usté más alanti

y que entrin tos esos,

no le dé a usté ansia

no le dé a usté mieo…

Si venís antiayel a afligila 


sos tumbo a la puerta. ¡Pero ya s’ha muerto!

¡Embargal, embargal los avíos,

que aquí no hay dinero: 


lo he gastao en comías pa ella 


y en boticas que no le sirvieron; 


y eso que me quea, 


porque no me dio tiempo a vendello,

ya me está sobrando, 


ya me está gediendo!

Embargal esi sacho de pico, 


y esas jocis clavás en el techo, 


y esa segureja 


y ese cacho e liendro…

¡Jerramientas, que no quedi una! 


¿Ya pa qué las quiero? 


Si tuviá que ganalo pa ella, 


¡cualisquiá me quitaba a mí eso! 


Pero ya no quio vel esi sacho, 


ni esas jocis clavás en el techo,

ni esa segureja

ni ese cacho e liendro…

¡Pero a vel, señol jues: cuidaíto

si alguno de ésos 


es osao de tocali a esa cama

ondi ella s’ha muerto: 


la camita ondi yo la he querío 


cuando dambos estábamos güenos; 


la camita ondi yo la he cuidiau, 


la camita ondi estuvo su cuerpo

cuatro mesis vivo 


y una nochi muerto!

¡Señol jues: que nenguno sea osao 


de tocali a esa cama ni un pelo,

porque aquí lo jinco

delanti usté mesmo!

Lleváisoslo todu, 


todu, menus eso, 


que esas mantas tienin 


suol de su cuerpo… 


¡y me güelin, me güelin a ella

ca ves que las güelo!…

– «El embargo», Gabriel y Galán –

José María Gabriel y Galán

Por lo que José María Gabriel y Galán nació en Frades de la Sierra, Salamanca, el 28 de junio de 1870.
En 1888 obtiene el título de magisterio, siendo Gujuelo, localidad cercana a su pueblo natal, posteriormente, tras una corta estancia en Madrid para completar sus estudios en la Escuela Normal Central, y rechazando la vida de la capital de España, a la que llama «Modernópolis», logra ser destinado a s destinado a Piedrahíta, Ávila.
Tuvo un carácter melancólico, muy sensible y de profundas convicciones religiosas, que ya se aprecian en sus primeros poemas.


Así que tras contraer matrimonio en 1898, con Desideria García y Gascón, miembro de una familia de terratenientes, en 1893, su vida sufrió un cambio radical, abandonó el magisterio y se trasladó a Guijo de Granadilla, en Cáceres, donde administró la dehesa El Tejar, uno de los latifundios que eran propiedad de la familia de su esposa.
En ese ambiente encontró el sosiego para madurar su poesía, que a partir de entonces giró alrededor de la vida rural y de sus gentes.
Numerosos manuscritos inéditos de esta época, fueron recuperados gracias a la contribución de sus herederos, no siendo publicados hasta medio siglo después de su muerte.
Su obra poética se apartó del modernismo, siendo conservadora en estructura y temática; en ella defiende la tradición, la familia, el dogma católico o la descansada vida campestre; es además rica en el uso del Estremeñus*
Así que murió en Guijo de Granadilla, Cáceres, el 6 de enero de 1905.

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